La formación denuncia que el centro sufre una carencia crítica de material básico como sábanas y grúas, mientras se derivan fondos públicos a empresas privadas, lo que está provocando un agotamiento «insoportable» en la plantilla local

GETAFE/28 ENERO 2026.- En la última sesión plenaria del Ayuntamiento de Getafe, el grupo municipal Podemos ha presentado una propuesta formal para instar a la Comunidad de Madrid a reforzar las plantillas sanitarias de la localidad. La portavoz, Alba Leo, ha exigido a la Consejería de Sanidad que garantice ratios adecuados en las urgencias del Hospital Universitario y respete los derechos laborales de los trabajadores, denunciando que la falta de personal impide actualmente la conciliación y obliga a doblar turnos de manera constante.

Durante su intervención, Leo ha calificado de «insostenible» la realidad diaria del centro hospitalario. Según los testimonios recogidos por la formación tras reuniones con trabajadoras, el hospital sufre un desabastecimiento de suministros elementales como pañales, esponjas, almohadas y batas de aislamiento. Además, se alertó sobre el peligro que supone para pacientes y personal el uso de grúas de levantamiento defectuosas y material médico anticuado, situaciones que Leo vincula directamente con la privatización de servicios como la limpieza y la lencería.

La noticia destaca la crítica de Podemos a la gestión regional, asegurando que, a pesar de las promesas de refuerzo, el hospital contó con seis médicos menos en urgencias durante este invierno. La portavoz insistió en que «ni un solo céntimo» de la sanidad pública madrileña debería acabar en manos privadas mientras el hospital de referencia de los vecinos de Getafe carezca de recursos técnicos y humanos suficientes para ofrecer una atención digna.

El acuerdo, que será trasladado a la Presidencia de la Comunidad y a la Gerencia del hospital, busca forzar una inversión real en la sanidad pública local. Con esta iniciativa, Podemos pretende que el Gobierno regional escuche las reivindicaciones de unos profesionales que, en palabras de Leo, «se están dejando la piel» a pesar de la precariedad y la violencia laboral que sufren.